Buenos Aires, julio de 2026 – Con la llegada del aguinaldo, muchas familias que están pagando un crédito hipotecario UVA se preguntan si conviene utilizar ese ingreso extraordinario para adelantar cuotas o si resulta más conveniente ahorrar ese dinero para cancelar una mayor porción del préstamo más adelante.
«Antes de tomar una decisión sobre cancelar cuotas, conviene responderse algunas preguntas: ¿el banco permite hacer precancelaciones en esta etapa del crédito?, ¿precancelar tiene costo?, ¿en qué etapa del crédito se encuentra el préstamo?, ¿existen inversiones que rindan más que la tasa del crédito?, ¿es un buen momento para vender dólares y cancelar cuotas?«, plantea Federico De Cristo, profesor de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.
El especialista señala que existen familias que prefieren vivir sin deudas y aprovechar cualquier oportunidad para cancelarlas, mientras que otras optan por evaluar la conveniencia financiera antes de adelantar pagos.
Antes de avanzar en el análisis para facilitar una toma de decisiones, De Cristo realiza una aclaración importante: «Cuando se adelantan pagos de cuotas futuras no se paga la cuota futura entera, sino solamente la porción de capital que se cancela en esa cuota. Por ejemplo, si una cuota de $100 está compuesta por $60 de intereses y $40 de capital, quien decide adelantar esa cuota solo deberá pagar los $40 correspondientes al capital.»
Lo primero: revisar el contrato
El primer aspecto a analizar, sostiene el especialista, es el propio contrato del crédito. «El contrato determina las condiciones para la precancelación total o parcial del capital adeudado. No todos los préstamos permiten la precancelación anticipada o establecen un período mínimo antes de poder realizarla. Además, conviene verificar si existen costos o multas«, explica.
Por eso, concluye que el primer paso siempre debería ser verificar si es posible precancelar sin penalidades. En caso contrario, puede resultar más conveniente ahorrar esos fondos y esperar el momento en que la operación pueda realizarse sin costos adicionales.
La etapa del crédito cambia completamente la conveniencia
El segundo factor tiene que ver con el momento en que se encuentra el préstamo. Los créditos hipotecarios UVA, al igual que la mayoría de los créditos bancarios, se otorgan bajo el sistema francés. Esto significa que todas las cuotas son iguales (medidas en UVA), aunque su composición cambia con el paso del tiempo: durante los primeros años se pagan principalmente intereses y muy poco capital; hacia el final ocurre exactamente lo contrario.
«Como el interés siempre se calcula sobre el saldo adeudado, a medida que se cancela capital disminuye la proporción de intereses dentro de cada cuota y aumenta la parte destinada a amortizar el préstamo«, explica De Cristo.
La consecuencia práctica es muy importante. «En préstamos recién contraídos se pueden adelantar muchas cuotas con poco dinero, mientras que en préstamos próximos al vencimiento se necesita mucho dinero para adelantar muy pocas cuotas«, sostiene.
Como ejemplo, menciona que en un préstamo a 30 años con una tasa nominal anual del 6%, la primera cuota destina aproximadamente el 83% al pago de intereses y solo el 17% a cancelar capital. En la última cuota sucede exactamente lo contrario: prácticamente todo el importe corresponde a capital.
Si la tasa asciende al 10% anual, la diferencia es todavía más marcada: apenas el 5% de la primera cuota cancela capital.