Enrique Pfeiffer: “Ahora también tenemos una grieta aquí…”
Este egresado del Rivadavia es ejecutivo de una compañía multinacional, conoce mucho de la economía norteamericana y dialogó con nuestra radio 90.1 sobre las políticas que lleva adelante el nuevo inquilino de la Casa Blanca
-Enrique, ¿cómo estás viendo la marcha de las cosas a 70 días de la asunción de Donald Trump?
-Bueno, está haciendo lo que dijo que iba a hacer, cosa que muchos descreían; se pensaba que no iba a poder hacer todo lo que prometía. Pero lo está haciendo con un costo, con un impacto en la opinión pública bastante dispar. No todo el mundo está de acuerdo. No todo el mundo cree que es lo correcto. Hay cosas que tienen una lógica, pero que tienen un impacto en el comercio internacional, como los impuestos a productos que vienen de países con los que habitualmente tenía comercio, como Canadá y los europeos. En la primera semana hubo tres canadienses que venden energía en el norte de Estados Unidos que reconocieron que estaban tomando ventaja, aprovechándose del momento. Por el otro lado, ponerle tarifas a todo el mundo es agresivo. Tendrá sus razones y se puede llegar a leer que tiene un argumento para hacerlo, pero es difícil. Diría que Trump está intentando marcar un impacto fuerte en la economía. Sin duda, en el último Gobierno demócrata hubo algún tipo de, cómo decirlo, de relajación, de pensar un poquito más en largo, y él está queriendo recortar absolutamente todo; que si tiene éxito, va a tener un buen impacto. Ahora, lo hace con un histrionismo y un impacto en la opinión pública que es difícil digerir hasta para los propios republicanos.
-Estamos encontrando puntos de contacto entre tu relato y lo que sucede en Argentina, en cuanto a los modos…
-Yo siempre pensé que no existía tanto aquí, pero ahora la veo cada vez más clara: la brecha. Allí, en Argentina, se marca claramente una brecha enorme entre dos posiciones encontradas y yo pensaba que aquí no era lo mismo, pero desde la elección, desde que él ha entrado en el poder, se marca claramente.
-Lo que acá llamamos la grieta.
-La grieta, exacto; lo que en la Argentina se denomina “la grieta”, el distanciamiento, la polarización entre dos ideas o dos conceptos de vida, de Gobierno, de economía, que por el fanatismo de las partes con las que se defienden hace que una simple diferencia de opiniones abra una grieta. Yo pensaba que aquí no existía, pero me doy cuenta de que sí, que ahora también tenemos una grieta aquí…
-¿Después de cuántos años que estás viviendo allá, Enrique?
-En Estados Unidos, hace 11 años que vivo, pero siempre estuve viniendo para aquí. Viví en Barcelona 35 años y tenía que venir 6 veces al año, porque trabajaba para una empresa de aquí. Pero nunca noté esa brecha que separe de una manera tan definida a las personas.
-Más allá del tema económico, hubo otro hecho significativo durante estos 70 días, que fue el encuentro de Donald Trump con Vladímir Putin y el consecuente cambio respecto de Ucrania.
-Y es positiva la lectura que tiene aquí la gente, con el hecho de decir, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, esta guerra hay que terminarla. En ese tema, Trump cuenta con el apoyo de toda la opinión pública, sin duda. Ya no te podría decir si es una cuestión puramente de pensar que se van a ahorrar la cantidad de dinero que le estaban enviando a Ucrania o que realmente la persona intenta por todos los medios terminar con una guerra infame. De cualquier forma, a eso lo aprueba la enorme mayoría. Lo mismo sucede con el Departamento de Eficiencia Gubernamental, creado por Trump y dirigido por el multimillonario Elon Musk, enfocado en remodelar las agencias gubernamentales y recortar todo lo que sea superfluo en la administración pública. Eso también tiene una imagen muy positiva. Siempre con el histrionismo en las declaraciones, como cuando dijo que va a anexar Canadá o que va a anexar Groenlandia. Eso es bastante difícil de digerir, hasta para los republicanos. No tanto sus dichos del Canal de Panamá, tema en el cual tiene argumentos, según mi entender. La obra fue hecha por los americanos y pagado por los americanos. Y en la sesión a Panamá se establecieron una serie de criterios y de normas que los panameños deben cumplir, que están claramente incumplidas. Ese argumento, para los radicales que lo siguen, son buenos. Ahora, el impacto internacional de esto sería muy, muy, muy duro.
-Enrique, nos llegan imágenes que duelen, sobre efectos de drogas muy peligrosas que se consumen desde hace algún tiempo y que dejan muchos ciudadanos deambulando como zombis.
-Y son imágenes ciertas. Los Estados Unidos siempre han tenido un problema enorme con las adicciones. Y desde la aparición del fentanilo, ese problema está multiplicado. De ahí la obsesión con la cual Trump está intentando luchar en contra de eso. Pero es cierto eso que ves, esos zombis… Me ha tocado el año pasado, en San Francisco, sin ir más lejos, pasar por una calle donde no puedes caminar por la vereda por la cantidad de personas que son, efectivamente, zombis. Están sin ningún tipo de reacción. Completamente perdidos. Es espantoso. Horrible. No sé si hay una explicación sencilla para un problema tan serio al que no le encuentren la vuelta para frenar semejante irrupción de una droga que destruye al ser humano. En principio, es difícil de parar, pero es mucho más difícil de parar si no haces nada. La extensión de la frontera con México, la cantidad incontable de túneles que hay… Es incontable la cantidad de formas de paso. Si miras las imágenes de las aduanas del paso en Texas y en Tijuana, en California, son aduanas a las que es muy difícil hacerlas impermeables a esto. Además, los cárteles con tantos recursos… O sea, hay que hacer una guerra que los Estados Unidos no estaba haciendo. No la hizo nunca. En algunos gobiernos, un poquito más… Ahora, parece que Trump está decidido a que esto no tiene que continuar… Dice que lo va a luchar. Si no lo luchas, te vas a encontrar con que te inundan. Porque el negocio es brutal. Y el consumo está garantizado, porque de este lado hay una tendencia muy clara a consumir.