Fuente: INFOBAE

Al ingeniero de 42 años lo mataron de una puñalada en el corazón en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de Buenos Aires. Lo atacaron para robarle el celular

Detuvieron este lunes a un sospechoso por el crimen de Mariano Barbieri, el ingeniero civil de 42 años que fue asesinado la noche del miércoles pasado a metros de la esquina de avenida Del Libertador y Lafinur, en una de las zonas más exclusivas y costosas del barrio porteño de Palermo.

Fuentes de la investigación confirmaron a Infobae la noticia del arresto del sospechoso y dijeron que “físicamente es parecido y la gorra es casi idéntica” a la del hombre que fue detectado por las cámaras de seguridad de la zona como el presunto atacante de Barbieri.

“Lo atraparon los agentes de la Policía de la Ciudad en la zona de vías de la Villa 31, de Retiro. Tiene 29 años y antecedentes por un intento de robo: estuvo preso en Devoto en 2020”, ampliaron las fuentes consultadas por este medio, y dijeron que lo capturaron “siguiendo el rastro de las cámaras de seguridad”.

Identificado como I.J.S., con domicilio en el Conurbano bonaerense y que paraba a veces en el asentamiento de Retiro, las filmaciones “lo tomaron hasta que entró en la Villa 31 por la calle Saldías”. Las fuentes detallaron, además, que el sospechoso es carrero y en su carro “le encontraron la gorra y la bufanda”, que serán peritadas en busca de sangre o ADN del ingeniero asesinado.

Mariano Barbieri tenía 42 años (Facebook)Mariano Barbieri tenía 42 años (Facebook)

El presunto homicida había sido captado por las cámaras de seguridad antes de ingresar a la plaza Sicilia del Parque Tres de Febrero por el Jardín Japonés, casi en el mismo horario en el que lo hizo Barbieri, cerca de las 22.45 del 30 de agosto pasado, solo que la víctima entró a metros de Lafinur y avenida Del Libertador.

Creen los detectives dirigidos por el fiscal Marcelo Munilla Lacasa que, en el interior del parque, se cruzó al ingeniero y lo atacó para robarle el celular. “Se trenzaron en lucha, incluso cayeron al suelo”, precisaron en base a la declaración del testigo que llamó al 911.

Las cámaras de seguridad coincidieron con el relato de ese testigo, que habló de un hombre de 30 años con un buzo rojo. Tras herirlo de una puñalada en el corazón, el asesino huyó en la misma dirección por la que ingresó: las cámaras lo captaron escapando -por momentos, corriendo y, en otros caminando- por el Jardín Japonés, hacia Figueroa Alcorta.

infografia

Luego, gracias al análisis de las imágenes también se pudo establecer el lugar desde donde provenía, lo que llevó a los investigadores hasta la Plaza Perú este lunes. Sin embargo, las filmaciones no revelaron la cara del sospechoso, que llevaba una gorra y dificultaba aún más su identificación. Ahora, serán las pericias la clave para determinar su participación en el hecho.

Justamente, el cuchillo encontrado en Palermo tenía una huella parcial que no fue suficiente para una identificación en bases de datos. Y este lunes comenzaron a realizarse la pericia de ADN a la sangre hallada en la presunta arma homicida, y en la ropa de la víctima. El resultado determinará si fue usada para matar a Barbieri.

A Barbieri lo atacaron el 30 de agosto pasado poco antes de las 22.43. Un video que se sumó a la investigación este fin de semana muestra desde otro ángulo el momento en el que Barbieri llega al local ubicado en la esquina de avenida Del Libertador y Lafinur para ser auxiliado.

El cuchillo, clave en el caso (Adrián Escándar)El cuchillo, clave en el caso (Adrián Escándar)

De acuerdo a las imágenes captadas, Barbieri se dirigió hasta la heladería “Cremolatti” con una de sus manos apoyada sobre su pecho, en la zona en la que fue apuñalado. El video termina cuando el ingeniero finalmente logra ingresar por sus propios medios al negocio. Lo hizo consciente de su estado crítico de salud. Allí alcanzó a decir su nombre, su cuenta de Instagram y deslizar un pedido: “No me quiero morir”.

Tras desplomarse en el suelo de la heladería, Barbieri fue auxiliado por las personas presentes y luego por el SAME, que se encargó de trasladarlo al hospital Fernández.

“Se lo siguió masajeando durante el traslado, después los médicos me explicaron que el puntazo entró en la aurícula, lo que le provocó en una hemorragia en dos tiempos. El pericardio se llena de sangre, que es lo que pasó. Recibió un solo puntazo. En el Fernández se trabajó muchísimo, casi una hora, pero lamentablemente fue una herida mortal, con muy pocas chances de salvarlo”, dijo Alberto Crescenti, titular del SAME.