𝐋𝐎𝐒 𝐃𝐎𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐄𝐍𝐓𝐑𝐄 𝐄𝐋 “𝐃𝐄𝐁𝐄𝐑 𝐒𝐄𝐑” 𝐘 𝐒𝐔 𝐑𝐄𝐀𝐋𝐈𝐃𝐀𝐃.

Posteado por el  Lic. Hugo Zanet- Director General de Institutos Privados de Enseñanza

La escuela debe ser ese micromundo en el que los seres humanos desde la infancia vivan y construyan sus vidas, ya no sólo en función del futuro sino también del presente, como seres valiosos y activos de su sociedad; por lo tanto, adquiere una nueva función; no sólo la de heredar el mundo, sino la de responder al mundo, la de humanizarlo creando cultura. Es decir, la escuela debe insertarse en la vida generadora de la sociedad.
Ello implica una redefinición de quién es o debe ser el docente en el contexto escolar. Es él quien hace realidad un proyecto educativo. Es él quien da vida a la concepción pedagógica imperante, quien en su actuar cotidiano forma a los alumnos según el concepto que la sociedad tiene y espera de ellos. Es él, quien hará posible que se redimensione la educación.
Por lo tanto, no puede plantearse un concepto de ser humano para formar a los alumnos sin que en el maestro esté implicada esta concepción. Esta imagen de ser humano es encarnada por el docente en su ser y actuar cotidiano y es él quien, como representante de la sociedad, hará posible desde sí mismo nuevas relaciones y marcos pedagógicos en los que se podrá desplegar el potencial del ser humano.
Ahora, ante los nuevos desafíos de nuestra sociedad y de la educación, debemos partir de nuevos marcos antropológicos que conciben al ser humano como un ser rico en potencial y posibilidades, un ser creador, en permanente diálogo con el mundo. Estas nuevas concepciones no sólo deben darse con respecto al alumno que ha de educarse, sino también con respecto al ser humano-maestro que es parte esencial del proceso educativo.
El docente de hoy es muy cuestionado, ya que, hasta hace unos años era una persona muy respetada en cualquier contexto. Ahora al docente se le discute todo, ya sea su forma de abordar la clase como de asumir el clima del aula. Se requiere una actitud más comprometida con sus procesos de auto-formación y comprensión de sus propias realidades.
Con la pandemia es evidente que el panorama ha cambiado de manera explosiva, “la sorpresa no ha permitido hacer una reflexión consciente de cómo producir un cambió intempestivo en nuestras opciones rutinarias: una salida de campo, un debate en el aula, talleres prácticos, aplicaciones para el aprendizaje, hemos reemplazado, en algunos casos, las historias de nuestros alumnos, manifiestas en sus caras, por una pantalla y sin tregua giramos hacia lo que nos ofrece la tecnología hoy en día.
Abordamos nuevas formas con la modalidad del teletrabajo, las clases virtuales u on line, o la orientación pasiva de guías orientadoras para el trabajo en casa”. (Ricardo Steffens Gómez )
Una tarea importante nos espera, porque a este cambio de época se le sumó la pandemia.