Después de más de 30 años vinculada al campo y tras una vida dedicada a la educación, María Cecilia Fittipaldi participa por primera vez en la Exposición Rural con Tinkerbell y su ternero Bell.

 

Hay sueños que esperan el momento indicado. Para María Cecilia Fittipaldi, ese momento llegó este año, cuando Tinkerbell y Bell, su vaca y su ternero de raza Limousin, llegaron por primera vez a la Exposición Rural de Palermo. Con ellos, la productora cumple el sueño de presentar animales de su cabaña El Estybo en la mayor vidriera de la ganadería argentina.

 

Oriunda de Tapalqué y docente jubilada, Fittipaldi reconoce que su historia está marcada por dos grandes pasiones heredadas de su familia. De su padre recibió la vocación por la enseñanza; de su madre, el amor por el campo. Hoy, a los 81 años, ella sigue acompañándola en este proyecto ganadero que comenzó como un sueño compartido y que ahora tiene su lugar en la 138ª Exposición Rural.

 

Aunque es su debut en Palermo como cabañera, su vínculo con los animales lleva más de tres décadas. Actualmente integra la Sociedad Rural Argentina y las Asociación de Criadores Limousin, donde también forma parte de la comisión directiva en el año en que celebra sus 60 años.

 

Para esta primera participación eligió presentar una vaca con cría al pie, una de las categorías más representativas de la raza. Limousin es reconocida por su aptitud carnicera, su fertilidad y su eficiencia productiva. Gracias a su destacado desarrollo muscular, logra rendimientos superiores al 60% al gancho, una de las características que la posicionan entre las razas de carne más valoradas.

 

Sin embargo, para Fittipaldi el desafío no termina en la cría. Su proyecto busca integrar cada una de las etapas de la producción. Ese recorrido continúa en El Estybo, una parrilla móvil de hierro construida especialmente para participar en eventos gastronómicos, donde cocina cortes provenientes de su propia producción.

 

«Mi objetivo es disfrutar de cada uno de los episodios y de las etapas que se viven en el mundo del campo. Al ser una productora pequeña puedo involucrarme en todo el proceso, desde la cría hasta la carne que llega al plato», explica.

 

Esa mirada integral también la impulsó a desarrollar un nuevo proyecto. Próximamente participará de un espacio televisivo dedicado a contar historias del campo desde la tranquera hacia adentro, con el objetivo de visibilizar experiencias de pequeños y medianos productores que, como ella, construyen su camino con trabajo y perseverancia.

 

Mientras espera la jura del próximo viernes, Fittipaldi disfruta cada momento de una experiencia que imaginó durante años. Más allá de los premios, asegura que haber llegado a Palermo ya representa una meta cumplida. Y espera que su historia anime a otros productores a dar el mismo paso.