Con una propuesta que se renueva cada año, el Museo Gaucho invita a descubrir las distintas formas de ensillar que conviven en la Argentina.
El gran atractivo de este espacio radica en su capacidad para ofrecer una mirada distinta sobre las tradiciones nacionales. En esta oportunidad, el eje está puesto en las diferentes formas de ensillar que existen en la Argentina, una característica que, según explican desde el Comité de Tradición de la Sociedad Rural Argentina, convierte al país en un caso único dentro del mundo ecuestre.
“Argentina es un país a caballo, pero tiene una particularidad que no existe en otros lugares. Mientras los llaneros venezolanos, los charros mexicanos o los vaqueros norteamericanos utilizan un mismo tipo de silla, aquí conviven siete formas regionales de ensillar”, explica Alejandro Allignani, coordinador del Comité de Tradición de la SRA.
El recorrido exhibe esas siete sillas tradicionales, comenzando por el histórico lomillo, utilizado por los Granaderos a Caballo y considerado una de las primeras sillas nacionales, hasta el basto porteño, el recado cordobés, el mendocino, el salteño, el malabrigo correntino y chaqueño y el sirigote entrerriano. Cada pieza refleja la adaptación de las costumbres a las distintas geografías y formas de trabajo del país.
En ese mismo sector funciona el tradicional Cuarto de las Sogas, un espacio con más de 30 años de trayectoria en la Expo donde se exhiben piezas de soguería y platería. Allí, artesanos de distintas provincias presentan sus trabajos para participar en los concursos organizados por la SRA.
El broche de oro llegará el domingo con uno de los momentos más esperados por los amantes de las tradiciones: el Concurso de Aperos Tradicionales y Caballos de Trabajo. Allí se podrán ver once categorías de recados y tres de amazonas, una verdadera síntesis de la diversidad cultural que caracteriza a la tradición ecuestre argentina.
En cada trabajo se ven reflejados oficios que todavía se transmiten de generación en generación y que siguen teniendo un lugar dentro de la Exposición Rural. Año tras año, este rincón se convierte en una parada obligada para quienes quieren conocer una parte esencial del patrimonio cultural argentino.







